
En esta cuenta podrán encontrar la siguiente imagen y otras tantas, que forma parte de un trabajo práctico del espacio curricular Arte digital del Profesorado de Artes con orientación en Artes visuales del IFDC-VM.

Pensar en el arte digital como concepto, como práctica, como manifestación y como relato implica pensar en otras cuestiones (que están totalmente imbricadas) con la definición de arte digital. Cuestiones relacionadas con la educación, la democratización, los contextos de producción actuales.
El arte digital es un nuevo relato, un nuevo modo de decir y de pararse en el ámbito artístico y educativo. Tiene diferencias técnicas, contextos y conceptos con respecto a las manifestaciones artísticas tradicionales, porque rompe con el esquema establecido, ruptura que no se produce con el afán de destruir, sino con el de diversificar y aportar al campo artístico, cultural y educativo. Manifestación artística en coherencia con los contextos de producción actuales, con las realidades sociales del momento. Manifestación artística que acompaña un proceso cultural, que muestra otras visiones, que se pluraliza, que se sale del campo, y que implica otras realizaciones, otros tiempos, otros espectadores y productores y otras mentalidades. Ahora los “artistas”, “los productores culturales”, “(…) los creadores retomaran el camino de la iniciación para la confección de nuevos saberes, de nuevas competencias, de nuevas visiones del mundo”.
Al hablar de arte digital deberíamos hablar de propuestas que aporten al campo cultural, que acorten brechas, que incluyan, que detecten formas de enunciación capaces de forjar nuevas coordenadas de lecturas y de dar existencia a representaciones o propuestas inéditas. El arte digital entonces es un nuevo lenguaje, una nueva forma de enunciación, es un “hacer cosas” con imágenes, y acompaña los “imaginarios mutantes” actuales.
¿Por qué el arte digital en el aula?
Hoy en día hay una fuerte relación entre el arte y la tecnología, tal como se mencionó anteriormente el arte avanza con una fuerte relación con el contexto social, por ello dicha realidad social, dicho contexto debería entrar al aula e incluir a los alumnos en la producción, reflexión, y expectación.
Este nuevo lenguaje, que la mayoría de las veces viene de antemano aprehendido por los actores escolares, debe entonces hacerlos protagonistas de su realidad, de su estar en el mundo, de su contexto, para analizarla, criticarla, cambiarla, soñarla. Por un lado de esta manera generaríamos una democratización de la cultura en el aula, y la diversidad de experiencias y producciones relacionando el ámbito real de los alumnos, con el virtual y con la institución educativa.
Estos cambios radicales implican un doble esfuerzo por parte de los docentes, un trabajo interdisciplinario y en equipo para derribar más rápido los juicios, los discursos conservadores, las trabas estatales y escolares. Primero entonces es fundamental el proyecto y las ganas de querer otra aula, pero hay que luchar también contra los grandes “contras”. ¿Cómo trabajar lo digital cuando una institución educativa carece de conexión a internet? ¿Cómo exigirles a los alumnos el trabajo en sus domicilios cuando muchas realidades sociales muestran que no todos tienen un acceso gratuito al wi-fi? Por ello la clave es armarse de un equipo para reflexionar y buscar las salidas más rápidas y el convencimiento de los alumnos en proyectos duraderos.
El debate queda abierto, justamente eso es lo que los docentes deberían propiciar: el debate, la escucha, propuestas, visiones diferentes, para fortalecernos, para informarnos y para reflexionar.
El arte digital se apropia del aula en la medida de que los docentes se hagan cargo de su rol, trabajen y se formen para introducir en el ámbito educativo el ámbito social. La escuela no es un claustro cerrado, el aula debería mostrar realidades, discursos, libertades, y propiciar la reflexión y la participación de los alumnos en la sociedad.
¿Por qué subirnos al tren de la Web 2.0? Esta nueva herramienta de trabajo, de socialización, de hipercomunicación, y colaboración nos está pasando por al lado e invitándonos a subir para no quedarnos sin la posibilidad de conocer otras opciones. Como docentes no debemos “envejecer” , es más tendríamos que estar permanentemente al tanto de lo que sucede en el contexto actual (en el que estamos incluidos), pero fundamentalmente en el contexto de nuestros alumnos, ya que así intentaríamos tener otro tipo de comunicación con ellos. Por ello podemos recurrir a la variedad de opciones como weblog, edublog, facebook, etc. Cada uno con sus características y usos particulares.
¿Qué posibilidades nos pueden llegar a dar estas opciones a los inmigrantes digitales?, primero que podríamos comunicarnos con los nativos digitales de una manera más abierta y directa, y además, “(…) crear utilizando la Web puede llegar a ser una experiencia realmente significativa en lo que respecta a la producción de contenidos y, por sobre todo, plantea un verdadero cambio de paradigmas debido a que desestructura un sistema convencional de metodologías de aprendizaje. El corte o transformación se genera al pasar de ser un consumidor de información a convertirse en “creador” y productor de contenidos. Material que además, puede estar representado en distintos lenguajes (textos, imágenes, audio, videos, etc). Otro factor importante es la fluidez y apertura de la comunicación entre docentes, alumnos y lectores en general.” (Euduc.ar). Con respecto a las nuevas metodologías de aprendizaje el uso de la web 2.0 genera el intercambio de ideas, una visión constructiva y más democrática de aprendizaje.
Además, con el uso de dichas herramientas trabajamos de manera interdisciplinaria en lo que respecta a los diferentes lenguajes antes mencionados. Está manera multimedia de trabajo podría llegar a ser una motivación extra e importantísima para los alumnos, un abanico de opciones, podemos ofrecerles varias visiones, y ellos también interactuarían y nos ofrecerían a los docentes su realidad y experiencia. De hecho, el uso de la web 2.0 nos propone un contenido hipertextual y más abarcativo de lo que les podríamos ofrecer a los chicos en el aula (teniendo en cuenta que muchas veces las instituciones educativas carecen de recursos y tiempo).
Está claro que esta nueva forma de trabajo implica mayor trabajo e investigación por parte de los docentes, una planificación previa que lleva su tiempo para enriquecer más todavía la vía de comunicación. ¿Estamos dispuestos los docentes a subirnos a este tren que avanza y a organizar toda nuestra hoja de ruta? Este trabajo merece la pena, y nuestros alumnos también lo merecen.